Él cree que la tecnología afectará casi todos los aspectos de las operaciones y procesos de negocio del banco, desde la atención al cliente hasta los sistemas internos. A largo plazo, tendrá un “impacto extraordinariamente positivo en la productividad”.

“El ritmo de adopción será mucho más rápido que en transformaciones tecnológicas anteriores como la electricidad o internet”, señaló el ejecutivo.

 

Dimon también destacó el potencial a largo plazo de la IA para el mercado laboral, la investigación científica y la calidad de vida en los países desarrollados.

“No creo que sea una exageración decir que la IA, además de muchos otros resultados positivos, ayudará a curar algunos tipos de cáncer, creará nuevos materiales compuestos y reducirá las muertes por accidentes”, afirmó el jefe de uno de los bancos más grandes del mundo.

 

Entre los riesgos de la tecnología, Dimon mencionó los deepfakes, la difusión de desinformación y las amenazas en ciberseguridad.

“Pero estos pueden gestionarse si las empresas, los reguladores y los gobiernos están preparados. El enfoque correcto requiere una preparación cuidadosa, una evaluación honesta y la disciplina para corregir lo que está roto sin destruir lo que funciona”, afirmó.

Inversión y desempleo

La carta de Dimon llega en medio del aumento de las inversiones de JPMorgan en el sector de la inteligencia artificial. En febrero, el banco anunció que planea gastar 19,8 mil millones de dólares en esta tecnología.

Esta cifra refleja un fuerte incremento del gasto del gigante financiero en comparación con 2025. En octubre, Dimon indicó que la institución destinaba alrededor de 2 mil millones de dólares a iniciativas de IA.

En la carta, el ejecutivo también abordó el tema de la pérdida de empleos causada por los modelos de lenguaje de gran escala. Según él, la tecnología transformará el mercado laboral a medida que las empresas automaticen un número creciente de tareas.

“La IA eliminará algunos empleos, mientras que hará otros más eficientes. Nuestra empresa tendrá planes claros para apoyar y reubicar a los empleados afectados”, escribió Dimon.

 

La preocupación por la pérdida de empleos está aumentando a medida que crecen las capacidades de la IA.

En enero, el CEO de Anthropic, Dario Amodei, advirtió que el rápido desarrollo de las redes neuronales podría superar la capacidad de los mercados laborales y las instituciones sociales para adaptarse.

Señaló que la transformación ocurrirá en “unos pocos años, no décadas”. También reafirmó su previsión de que la AGI podría llegar en 2026 o 2027.

El plan de OpenAI

OpenAI ha publicado un documento titulado Industrial Policy for the Intelligence Age: Ideas to Keep People First, en el que propone medidas políticas para la era de la IA avanzada.

La empresa afirma que la tecnología está pasando de sistemas con aplicaciones limitadas a herramientas capaces de realizar una amplia gama de tareas y, en el futuro, hacia la “superinteligencia”. Los beneficios podrían ser enormes: mayor productividad, bienes más baratos, avances científicos más rápidos y progreso en la medicina. Sin embargo, sin un nuevo marco político, también aumentarán los riesgos de concentración de riqueza, pérdida de empleos, abusos y debilitamiento del control democrático.

Los autores del documento consideran que la transición hacia una IA altamente avanzada requerirá una nueva política industrial en la que gobiernos, empresas e instituciones amplíen el acceso a la tecnología al tiempo que reducen sus riesgos.

Entre las propuestas:

  • dar a los trabajadores voz en cómo se implementa la IA en los lugares de trabajo;

  • ayudar a las personas a convertir su experiencia profesional en nuevas empresas;

  • garantizar un acceso amplio a los modelos base para que escuelas, bibliotecas, pequeñas empresas y comunidades de bajos ingresos no queden excluidas;

  • transformar la base fiscal apoyándose más en impuestos sobre el capital y los ingresos corporativos, e introducir formas de tributación vinculadas a la automatización del trabajo;

  • crear un fondo público de riqueza que otorgue a cada ciudadano participación en el crecimiento generado por la IA;

  • acelerar la construcción de redes eléctricas y otra infraestructura necesaria para la IA;

  • introducir una semana laboral de cuatro días sin reducción salarial, junto con mayores aportaciones a las pensiones;

  • hacer que el sistema de apoyo social sea más adaptable, monitoreando el impacto de la IA en el empleo, los salarios y la calidad del trabajo, e implementando medidas temporales como beneficios ampliados, pagos directos y vales de formación.

OpenAI considera que, a medida que avance la automatización, sectores donde el contacto humano es clave, como la educación y la salud, serán aún más valiosos. La empresa propone desarrollar estos ámbitos como vías de transición laboral para quienes sean desplazados por la IA.

La inteligencia artificial está transformando rápidamente la economía, aumentando la productividad pero también los riesgos para el empleo y la seguridad. Para mitigar los efectos negativos, se necesita un nuevo marco político que equilibre la innovación con la protección social. En los próximos años, el factor clave será la capacidad de adaptación de gobiernos y empresas.